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Señal indicadora de un buen invierno. |
Este año me despido del invierno casi en blanco, no por el inmaculado color del agua en estado solido si no por la ausencia de actividad invernal, de los peores inviernos de mi vida por no decir el peor. Un par de paseos no dan para salvar una temporada atemporal como esta, indecisa e imprecisa en su esencia. Llego tarde una nueva experiencia que amenazaba con reconducir mis ansias de frío, una incursión en la "otra cara del barranquismo", los cañones invernales. Pero tampoco resulto suficiente.
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Avanzando hacia un nuevo camino, la otra cara. |
Así que, aquí estoy, dándole la espalda, despidiendo un invierno de escasos frutos y esperando por la primavera, por su calor, aquel que ha de derretir las nieves de las cumbres, por el liquido elemento que inundara los valles y llenara los ríos de vida, el agua.
Me siento un poco como Pinin y Rosa llorando en el prau de Somonte despidiendo a su vaca abuela, a la Cordera. Adiós Cordera, adiós Invierno, adiós Cordera.
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Esperando la primavera, adiós Cordera, adiós Invierno. |
Lectura agridulce pero recomendable, "Adios Cordera" Leopoldo Alas "Clarin"